El teatro de títeres en la Sierra Tarahumara

El teatro de títeres como medio de expresión de los jóvenes entre 10 a 25 años, excluidos del sistema escolar, fue una revolución educativa.  Logró integrarlos en actividades simultáneas de reflexión, expresión corporal, dibujo, canto, expresión oral y escrita, dibujo, improvisación, y confección de muñecos necesarias para montar obras en un ambiente alegre y ordenado.

El teatro popular prendió en comunidades rurales tradicionales de población rarámuri, donde hasta entonces no había entrado la televisión y el único medio masivo al alcance de la gente era la radio. El teatro, en ese momento fue un medio hábil para desarrollar procesos de aprendizaje y creatividad a través de un lenguaje desconocido hasta entonces.

El resultado de este hermoso trabajo quedó documentado en el libro: Andar es Cantar es… coordinado por Teresa Camou Guerrero, el libro es un compendio de los guiones, las fotografías de David Lauer y los comentarios de las y los jóvenes que participaron en el proyecto de 2002 a 2009.

El teatro indígena fue parte de la Escuela campesina, un proyecto de capacitación tecnológica promovido por la Consultoría Técnica Comunitaria AC que operó en la Sierra Tarahumara de 2001 al 2012.

El equipo de titiriteros coordinado por Teresa integraba cada año una compañía de teatro con muchachos y muchachas rarámuri que habían participado el año anterior para impartir los talleres programados para la temporada.

Los talleres se realizaban en comunidades escogidas con antelación donde operaba la Escuela campesina, ahí se invitaba a los y las jóvenes de las rancherías cercanas a participar en el teatro. La Escuela campesina y el taller de títeres compartían la comida y los espacios comunitarios donde se desarrollaba por un lado la escuela de adultos y por otro el taller de jóvenes en jornadas intensas de trabajo y fraternidad.

En el taller de teatro las y los jóvenes realizaban los guiones, confeccionaban títeres, hacían el montaje de la obra y los ensayos hasta concluir con un espectáculo emocionante convocado por la comunidad sede del evento.

La puesta en escena final integraba a los músicos locales -banda ranchera con acordeón, guitarra y batería; a los músicos rarámuri con violín y guitarra que interpretaban géneros tradicionales-, un sinfín de muñecos hechos con la imaginación y la palabra de los jóvenes y los espectadores ávidos de sorpresas.

Tercera llamada… tercera llamada… A todo color, el espectáculo se realizaba en alguna explanada central del poblado o en medio del bosque precedido por los acordes de la banda musical y guiados por las banderas que indicaban el camino, invitando a la gente al espectáculo hasta formarse una caravana de personas que seguían la música y las banderas hasta el lugar de espectáculo.

En el teatro las y los jóvenes ponían en movimiento sus habilidades que fluía con frescura y una originalidad única, entregando un espectáculo sin igual, en una constelación armónica de creatividad, realidades como la migración, el maíz, el agua, el bosque, la destrucción de la vida y la resistencia.

Algunos de los títulos de las obras fueron:  El ranchero fracasado; La historia de sunuco y los Granitos de oro; Los peces se están yendo; Cuando los árboles llaman el agua, El árbol que se quedó solito y Un pueblo unido por el bosque; El flojo de Zacarías; La serpiente devoradora de niños y el Ganoko; sobre la vida y la muerte de 4 personajes diferentes.

Para los espectadores era sorpresiva la caracterización de los personajes representados por muñecos de todo tipo chiquitos, grandes y gigantes, los diálogos llenos de humor y sinceridad, las canciones con letras acordes al tema que se representaban, a lo que se unía la chispa de la improvisación quedando las obras con un sello único de identidad.

El teatro se realizó por 11 años consecutivos y llegó a ser un espejo del gran público integrado por hombres, mujeres, niños y niñas de todas las edades, que asistían cada año al espectáculo de la temporada de invierno-primavera y que representaba también la clausura de la Escuela campesina.

¡¡¡¡¡En hora buena!!!!!

María Teresa Guerrero Olivares
Fundadora de la Consultoría Técnica Comunitaria AC

Chihuahua, Chih. Octubre 4, 2025.

Fotografías de David Lauer

Scroll al inicio